sábado, 17 de mayo de 2014

No sé si es sábado o domingo

Son las doce con diez y seis minutos y no sé si es sábado o ya domingo, pareciera que me encuentro en la infinita duda de: ¿Cuándo empezó y qué era?
Al parecer hoy fue el final de eso que no tengo idea de qué fue, ni cuando empezó. No cabe duda que hay ciertas situaciones que comienzan sin darte cuenta, que cuando abres los ojos, ¡pum! Ya las tienes más que de frente. ¿Qué tan complicado puede ser eso? ¿Qué tanto pueden complicarte las cosas? Es claro que eso depende de la situación en la que te encuentres y seamos sinceros sólo a las personas perdidas por así llamarlas les pasa. A esas personas que se encuentran armadas y no saben ni por qué o por quién pelear. Y ahí es donde cabe la importancia de saber qué es lo que queremos, y de estar conscientes en dónde y qué estamos haciendo. Porque si no lo sabemos simplemente no llegaremos a un lado.
Hoy nadie me puede venir a decir que yo soy la vacía que seguramente no sé hablar de mi corazón pero como se supone que llegaré al cielo en que andas si ni siquiera sé por cual camino vas. Nada nos puede complicar más que el no saber que queremos, el no estar conscientes de lo que necesitamos para poder tener y/o hacer lo que queremos. Y el cuento que “lo que necesito NO es lo que quiero”, se esfuma en cuanto tú tomas conciencia de dónde  y cómo estás, dándote cuenta de que realmente estás haciendo. Dándote cuenta realmente de que es lo que quieres y que debes hacer para obtenerlo de cierta forma.
Yo no sé con exactitud que era, pero hoy estoy consciente que tú ni siquiera sabías cuándo comenzó lo cual lo hace peor de cierta forma. Porque aquí es donde la “duda”, el no saber qué es lo que se quiere te hace preguntarte: ¿Qué es lo que estoy haciendo? Te hace terminar algo que ni siquiera permitiste empezar bien, realmente.
Hoy ya son las doce con cuarenta minutos y no sé si es sábado o domingo. Hoy me encuentro en una noche en la que no sé si realmente exististe o sólo fuiste producto de café y una noche literaria. 

sábado, 10 de mayo de 2014

Más ocho de mayo.

Yo quiero más "ocho de mayo" por favor. 
Más jueves nublados y calurosos. 
Más jueves ocho de mayo del 2014 a las 12 con un minuto sintiendo un temblor juntos. 
Yo quiero más parque con pasto verde ligeramente húmedo. 
Yo quiero más "ocho de mayo" en el parque en tus brazos.

Yo quiero más jueves cargando tu chamarra, sosteniendo tu cabeza sobre mis piernas.

Más pasto en tu cabello, más de mi cabello en tu boca. 

Más ''jueves ocho de mayo'' juntos viendo como se mueve el pasto,

más de tus ojos chiquitos y bonitos,
más de tu boquita...
Más de esos besos tan tuyos, bonitos y chiquitos.

Yo quiero más de tus caricias,

más de tus manos sobre mi cabello,
sobre mis mejillas, sobre mi cara,
sobre mi espalda, tocando mis huesos,
tocando mi lunar y mi barro.

Yo quiero más de tus abrazos apretados,

más de tus despeinadas. 

Yo quiero más de ti...

domingo, 4 de agosto de 2013

Quisiera ser Luna, quisiera ser la Luna...


Quisiera ser la Luna.




Así cómo la Luna, que como una papa no da consejos, ni los escucha.

Quisiera ser la Luna, que aunque no la veas
sabes que en algún punto del abismo oscuro está iluminando.

Quisiera ser Luna, para iluminarte,
con esa luz tan tenue y pálida, tan fuerte y brillante.

Quisiera ser la Luna, esa que buscas todas la noches. 
La que buscas para relajarte y transportarte a otra era,
a otra fase, fuera de órbita.

Quisiera ser Luna, esa a la que le cuentas tus cosas,
sabiendo que no te hablará, y lo que escucharás
es tan sólo producto de tu subconsciente consciente.

Quisiera ser la Luna, esa que al mirarla recuerdas lo especial del día.
Recuerdas lo que te hizo sentir en la Luna.

Quisiera ser Luna, esa inalcanzable para muchos,
deseada por otros pocos.

Quisiera ser la Luna, esa que cuando un hombre esta en ella
es sinónimo de éxito y no satisfacción pura, vana y desinteresada...

sábado, 27 de julio de 2013

Sentimientos-Verdad

[...] Y entonces fue cuando me di cuenta que los pensamientos dañan, y los sentimientos son puros. Fue cuando me di cuenta que un pensamiento te aleja de la verdad y un sentimiento te acerca más...

¿Por qué no te he abrazado?

¿Por qué no te he visto, dónde has estado? Tenemos que abrazarnos...


Sé que tal vez no lo haces, porque es doloroso, sé que tal vez piensas: -Claro,es fácil decirlo porque a ti no te duele.-

Porque según tú, yo soy la inmune a esta despedida pero quiero hacerte saber que NO, no lo soy, soy tan humana como tú, soy tan sentimental como lo suelen ser las mujeres. Y esto me duele en el fondo de mi alma, en cada poro de mi piel. Nunca deje de sentir algo, sin embargo si me negaba a sentir, me negaba a sentir sabiendo que tú algún día te irías...

La necesidad de hablar, de hablar contigo.



Sé que los tiempos han cambiado, que las tecnologías han cambiado las formas de comunicación y ahora todo es gráfico. Sin embargo nunca he sido partidaria de perder el valor de la comunicación, de la comunicación interpersonal, del habla frente a frente. Del diálogo, de escuchar la voz de alguien (lo cual es hermoso). 


*sí lo dice ella quien siempre se quedaba callada, y cuando hablaba no decía mucho, no ayudaba (arreglaba)*

domingo, 14 de julio de 2013

Los amantes perdidos de la Luna.

El verdadero motivo por el cual yo continuaba a su lado, no era cualquier otro capricho que se me antojaba en el momento, cualquier otra idea mundana que se atravesaba en un pensamiento errante,  creyendo yo que era la razón por la cuál yo seguía compartiendo el final de mi día escolar a su lado. No eran ni mis ganas de enamorarlo, no fueron mis ganas de hacerlo sentir en el cielo, no eran mi ganas de acabarlo y hacerle sentir una caída que lo dejara 6 metros bajo tierra, no fueron intereses monetarios, tampoco el que no aceptará estar "sola", no era nada de eso.
 El motivo más razonable y ahora más creíble para mí, el más coherente que encuentro entre todo lo mundano que atraviesa mi mente es que yo sólo quería volver a sentir lo que en un ayer sentí. Volver a escuchar canciones cursis y pensar en él. Ver la Luna una vez más y preguntarme qué era lo que el pensaba en ese momento, quedarme en las noches viendo hacia la pared deseando que fuera él quien estuviera a mi lado. Yo sólo trataba de sentir lo que un día de ayer sentí, ver muchas cara a mi alrededor y necesitar su presencia a mi lado.
Yo solo quería sentir lo que en un ayer sentí. Sentir que él me quería como a nadie en el mundo, sentir que todo lo que me decía era verdad, sentir que yo era su gran amor y que nunca antes habías conocido a alguien que lo hiciera sentir como yo, que lo hiciera pensar como yo lo hacía. Yo sólo quería sentirme como solía sentirme antes a su lado, yo sólo quería sentir una vez más lo que en un ayer sentí. Yo solo quería sentir lo que en un ayer sentí con él.
Pero las cosas han cambiado todo es momentáneo y tal parece que el momento ya pasó.
Los escenarios han cambiado y aunque se habla de las mismas personas las cosas, las situaciones no son las mismas. Y pareciera que no son las mismas personas de las que se habla, pues no se siente lo mismo que en un ayer se sintió. Y es ahí donde me doy cuenta que lo que un día se sintió no se volverá a sentir igual. Que por más que intente volverme a sentir en el cielo, por más que me esfuerce, no volveré a sentir que TÚ&YO somos los amantes en la Luna.